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El efecto “Pequeño Nicolás”

El efecto “Pequeño Nicolás”

El efecto “Pequeño Nicolás” o como construir una falsa reputación y notoriedad en base a una mentira.

Qué duda cabe que las últimas noticias acerca de Francisco Nicolás Gómez-Iglesias, conocido como “El pequeño Nicolás”, han salpicado las parrillas mediáticas durante el mes de octubre. A qué se debe tanto revuelo si ya estamos cansados de leer y escuchar sobre corrupción, ladrones, política desgastada, timos, robos, etc. Está claro que la imaginación y la creatividad unidas a la reputación han sido los factores claves para este desembarco de ingenio al más estilo “timo de la estampita”.

Evidentemente tendríamos que diferenciar entre notoriedad y reputación. Mientras la notoriedad no es ni más ni menos que la visibilidad o el conocimiento que los demás tienen de ti, no entra a valorar lo que los demás opinan de ti (Reputación). Y por qué no, podríamos hasta formular este efecto como:

 EPN=(C x R)Nt

Efecto Pequeño Nicolás = Creatividad o ingenio multiplicado por la reputación que tengas o construyas y todo ello es exponencial en base al tamaño de tu red de contactos o a la notoriedad que tengas.

¿Por qué se produce todo esto?

Todo esto ocurre porque estamos sobrevalorando los contenidos de las redes sociales. No es cierto que todo lo que leemos en Internet es verdadero. Quizá porque mucho de lo que publicamos en las redes no sea más que un intento de maquillar nuestra propia realidad.

¿Qué tienes en tu mente?

Existe un cortometraje llamado ‘What’s on your mind’ (‘Qué tienes en tu mente’) de Shaun Higton, en el que se muestra lo que intento explicar anteriormente. Un vídeo, con casi 10 millones de reproducciones, que muestra la triste y rutinaria vida de Scott Thomson.

Un día, Scott estaba viendo el muro de una red social. Las fotos de sus amigos divirtiéndose, de vacaciones, comiendo suculentos platos, son los contenidos que aparecen en la pantalla de su portátil. Scott, que se encontraba cenando unos canelones precocinados, compara su comida con la foto de uno de sus amigos, en la que muestra un suculento plato muy bien presentado. En otras de las fotografías mostradas en el muro se ve a una pareja muy feliz y justo en ese momento, Scott mira a su pareja que estaba en la otra punta del sofá y ésta le mira con una gran indiferencia. En ese momento, el protagonista, escribe su primera publicación falsa: “¡Esta noche sushi con mi chica!”. Y al ver que comienza a recibir “me gusta” continúa con su dinámica llevada a extremos. No obstante, es mejor que lo veas por ti mismo.

El vídeo es un buen ejemplo de lo que ocurre en las redes y de la manera de explicar la influencia que tienen las redes sociales en nuestra sociedad. También es un buen ejemplo de ver la forma en que los usuarios perciben su propia vida, ya que en ocasiones pueden engrandecer o exagerar sus publicaciones para no parecer menos que sus amigos.

Aunque el pequeño Nicolás no ha suplantado la identidad de nadie, más bien se ha inventado una identidad propia, podría darse el caso de personas que suplanten la identidad de una tercera. Entonces el caso se agrava y deberíamos de ponerlo en manos del juzgado.

¿Sería un delito suplantar la identidad de alguien?

Vamos a clasificar varios casos de suplantación que se puedan dar en Internet para así ver más fácilmente a qué tipo de pena jurídica está(n) expuesta(s) la(s) persona(s) suplantadora(s):

Sólo por el nombre:

Si la suplantación consiste únicamente en el registro de un perfil falso en el que no se utiliza información personal del suplantado como por ejemplo una fotografía, la única acción legal que puede tomarse es notificar esta situación a la red social implicada para que elimine dicho perfil de su página. Suplantar únicamente el nombre de una persona, si no lleva también la publicación de alguna imagen, no se considera delito.

Nombre y fotografía:

Si se crea un perfil falso suplantando la identidad de una persona y en este caso sí se utilizan datos personales de la persona suplantada, como la fotografía, se estaría vulnerando el derecho a la propia imagen de una persona, que recoge el artículo 18 de la Constitución Española. Además, en este caso, se produce una usurpación de la identidad de una persona y podría ser penado por la ley con castigo de cárcel de hasta 3 años según el artículo 401 del código penal.

Usurpación de identidad en Internet:

Si alguien accede al servicio de un usuario y se hace pasar por él, por ejemplo, correo electrónico, Facebook, Twitter, etc. Claramente se está infringiendo la ley y es denunciable, ya que se traspasa la barrera de la privacidad de una persona (usurpación de la identidad). Además, el suplantador está cometiendo un delito al haber tenido que utilizar alguna práctica no lícita para acceder a dicho servicio del usuario: robo de contraseñas, entrometerse en sistemas informáticos, etc.

Fuente de información: Oficina de Seguridad del Internauta

Las mentiras tienen las patas muy cortas y en Internet mucho más cortas.

Mentir en redes sociales o en la vida real, suplantando una identidad o creando una totalmente inventada puede llevarte al efecto contrario. Gracias a la viralidad de información que permite Internet, tu mentira podrías ser extendida y compartida por todos tus contactos y tu reputación sería muy cuestionada para un futuro.

Desde mi opinión, si no te gusta la vida que vives, comienza por definir qué es aquello que no te gusta de ti mismo y traza un plan para cambiarlo. Inventar una vida para impresionar a los demás puede requerir más esfuerzo que comenzar a darle solución a ese apartado de tu vida que no te gusta. Gracias por leer y por compartir.

Juan de Dios Salinas

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