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La importancia de cultivar el autoconocimiento

La importancia de cultivar el autoconocimiento

El maestro le dijo a su alumno “Si te lo propones podrías llegar a ser una gran flor de loto”

Y el alumno le contestó – “Yo prefiero ser una gran, bella y olorosa rosa”.

Bien, eres dueño de tus decisiones. – le contestó el maestro.
– Haremos una cosa, te vendaré los ojos y me traerás una hermosa rosa y después una flor de loto. Pero sin poder ver absolutamente nada. Te guiarás sólo por el olor y tu intuición.

Es fácil – contestó el alumno.

A su vuelta, el joven alumno, se presentó ante su maestro aún con los ojos vendados y con la cara, manos y brazos totalmente arañados y ensangrentados.

¿Qué sucedió, y mis flores? – le preguntó el maestro.

Quise coger la rosa y me fue imposible. Sus espinas me arañaban cada vez que acercaba mi cara para buscar su olor y al intentar cogerla se clavaban en mis manos como alfileres. Su fuerte tronco no podía ser arrancado con mis manos.

¿Y la flor de loto? – insistió el maestro.

Busqué el olor de la flor de loto pero lo único que encontré es el olor putrefacto de la charca y el fango del jardín y me fue imposible.

Querido alumno – comentó el maestro mientras una sonrisa pícara
iluminaba su cara- en esta vida existen personas, como las rosas, que te atraerán únicamente por su belleza exterior. Si intentas apropiarte de una persona, como lo harías de una rosa, es posible que acabes marcado y herido, ella se defenderá con sus espinas

– ¿Y si la corto con unas tijeras? – insistió el alumno.

La rosa morirá, caerán sus pétalos, dejará de oler y perderá su belleza. La belleza de la rosa está en mantenerla con vida, cuidarla, regarla y mantenerla en el jardín, en la tierra. Es una flor muy delicada que necesita muchos cuidados, hay que protegerla. – Respondió el maestro.

¿Y qué sucede con el loto? – replicó el alumno.

Te dejaste llevar por la primera impresión del mal olor del estanque. El loto desprende un intenso aroma parecido al Jacinto pero te dejaste llevar por ese mal olor y no te diste la oportunidad de regalarte su intenso aroma, acercándote y conociendo más su bellísima flor.

Los lotos son como las personas que se cultivan interiormente. De las profundidades del lodo, del mal olor de la ignorancia, de la oscuridad del desconocimiento, emerge una maravillosa y olorosa flor que se abre camino por las verdosas aguas y expone sus pétalos en la oscuridad de la noche para ofrecer su belleza a la luz del nuevo día. Cuando cae la noche, la flor vuelve a sumergirse en el agua para repetir el proceso al día siguiente, entrando de nuevo en la oscuridad y en la profundidad de las aguas, simbolizadas éstas por las emociones humanas.

Si te cultivas como el loto, si interiorizas, si profundizas en ti, si aprendes a manejar tus emociones y mantienes la constancia llegarás a brillar tanto como una flor de loto sin necesidad de tener espinas. Las espinas sirven para defenderte de tu propia ignorancia, no de la de los demás.

Moraleja: “Si practicas el autoconocimiento, si buscas y potencias tus fortalezas, si de la oscuridad y de los errores aprendes las lecciones, si aprendes a manejar tus emociones, no te harán falta armas para defenderte. Tu mejor defensa es conocerte, aceptarte y mostrarte tal y como eres, sin importar lo que opinen los demás. Si solo cultivas lo exterior, lo visible y olvidas lo interno, necesitarás espinas para defender tu débil interior”

Juan de Dios Salinas

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