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Sacrificar tu zona de confort

Sacrificar tu zona de confort

Si te dicen que salgas de tu zona de confort, no lo hagas. No necesariamente tienes por qué salir de tu zona de confort  si, realmente, estás viviendo la vida que quieres. Además, como leí una vez a Yoriento, “La mayoría de las personas que te dicen que salgas de tu zona de confort, lo hacen desde su propia zona de confort”.

Mucho se habla últimamente de la famosa y renombrada “zona de confort” que no es, ni más ni menos, que un estado mental en el cual nos encontramos, cómodos, seguros y sin presiones entorno a nuestra vida actual.

Mi buen amigo Carlos Juan, un excelente coach, me dijo en una ocasión que las personas no son capaces de hacer cosas porque no están dispuestas a pagar el precio del cambio. No puedo estar más de acuerdo con él. Todo cambio conlleva una pérdida porque cuando tú cambias, tu entorno cambia y siempre hay cosas que se quedan por el camino.

Y la pregunta que vengo a hacerte hoy es “¿Qué es lo que vas a sacrificar por aquello que realmente quieres?

Sacrificio de la zona de confort

Si quieres llegar a cumplir tu sueño, tu gran objetivo, tus metas, tendrás que salir de esa zona de falsa seguridad llamada “zona de confort”. Y por si hay alguien que piense que esto lo escribo desde mi zona de confort, he de decir que a lo largo de mi vida me he estado moviendo  en un continuo ciclo de idas y venidas desde la confortabilidad  a la zona de éxito y aprendizaje, incluido en este preciso momento.

Cómo podría expresar de una manera gráfica, mi manera de ver el proceso de salida hacia tus propias metas y objetivos. En el siguiente gráfico podemos apreciar que defino 4 zonas específicas para cada proceso (Diferentes autores lo hacen de forma similar, aunque yo hace tiempo descubrí este patrón en mi experiencia y en la de muchos de mis clientes)

Zona de confort

Zona de confort y éxito

 

Zona de Confort: Zona mental de “falsa seguridad” que nos aporta seguridad y arropo. En esta zona prima la dependencia de tenerlo todo bajo control, nos sentimos seguros, por ejemplo de tener una pareja,  un trabajo fijo, o cualquier otra situación que nos genere la seguridad necesaria para estar relajados.

Zona del miedo: Es de nuevo otra zona mental, determinada por nuestras creencias basadas en lo desconocido. Realmente, el miedo es perder el control sobre nuestra zona de seguridad o sobre situaciones a las que nunca nos hemos enfrentado. Es una zona emocional muy definida por nuestras creencias y las opiniones de los demás, sobre todo del “qué dirán” o del “deber”, establecido por nuestros propios valores. El miedo a fracasar suele ser un alimento muy nutritivo para esta fase del proceso.

Zona de acción y puesta en marcha: Quizás es la parte más dolorosa y a su vez la más gratificante del proceso. En esta fase nos tendremos que desprender de aquellos elementos que nos frenen o que impidan que podamos llegar a nuestros objetivos. Es la puesta en práctica de aquellas estrategias que previamente hayamos definido o la de redefinir otras nuevas, ya que los escenarios suelen ser muy cambiantes.

Es la fase de la “cruda” realidad, la del trabajo diario, la que nos pone en un constante desafío para alcanzar nuestras metas.

Zona de éxito y aprendizaje: Muchos autores definen esta zona como la del éxito, la de la magia, que transforma nuestros sueños en realidad, pero se olvidan de los fracasos. Y no es que quiera ser pesimista, es que soy realista. Cuando nos lanzamos a la aventura de hacer realidad nuestros sueños, no siempre se pueden conseguir y a eso, en nuestra cultura, le llaman fracaso. Pero hay buenas noticias, el fracaso lo podemos evitar. Fátima abril lo explica muy bien en su post “El Fracaso del cambio: Secretos para evitarlo”

Veámoslo mejor con un ejemplo:

María: No soy feliz en mi trabajo. Mis compañeros no me gustan, gano poco dinero y mi jefe es poco visionario. Se va a cargar la empresa con su poca visión de futuro y encima mis compañeros no son productivos. Quiero montar mi propia empresa porque soy capaz de hacerlo mucho mejor. Tener mi propio negocio me haría muy feliz.

Zona 1- Confort.- Pero ahora estoy cómoda. Tengo un trabajo fijo y un sueldo todos los meses, no me falta el dinero. Puedo pagar las facturas y la hipoteca.

Zona 2- Miedo.- Si dejo mi trabajo, pierdo mi seguridad. ¿Cómo voy a pagar la hipoteca? ¿Y si fracaso? ¿Qué dirá mi familia? ¿Seré capaz de hacerlo?

Zona 3- Acción.- Superados mis miedos me lanzo. He tenido que dejar la seguridad que me daba mi empleo y me he tenido que enfrentar a los comentarios de la familia y amigos, pero decido seguir adelante.  Me he informado y me han asesorado para montar mi propio negocio, he buscado financiación y he abierto mi propia tienda. No todo es como yo pensaba pero estoy aprendiendo día a día.

Zona 4- Éxito y aprendizaje.-  Ahora tengo mi propio negocio y me siento feliz, hago lo que me gusta y he cometido algunos errores que voy subsanando a medida que pasa el tiempo.

Este es un ejemplo muy sencillo y en el que se debe de profundizar mucho más, aunque no es mi intención desarrollar, en este post,  un proceso de asesoramiento para que María llegue a sus objetivos, más bien es una muestra para representar cada una de las fases anteriormente descritas.

¿Por qué dibujo los círculos  “desconcéntricos”?  Es muy fácil, el tiempo en el que cada persona permanece en uno de los círculos dependerá de muchos factores, como la valentía, capacitación, proceso de madurez, recursos necesarios para cumplir sus objetivos, etc.

Zona de confort

Periodo de duración en las diferentes zonas

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Saludos

Juan de Dios Salinas

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